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ARQUEOLOGÍA_ DESCUBRIMIENTO
Arqueólogos descubren frutos con que se alimentaban los cazadores
prehistóricos.
Castells de Castells (Alicante), Arqueólogos de la
Universidad de Valencia han descubierto en el yacimiento de la
Cova de Santa Maira, en la localidad alicantina de Castells de
Castell, restos de frutos con que se alimentaban los cazadores
prehistóricos hace 12.000 años, informó a Efe el arqueólogo
Emili Aura Tortosa.
El director de la excavación, Emili Aura, explicó que "en
las excavaciones arqueológicas realizadas en la Cova de Santa
Maira se ha recuperado un interesante y numeroso conjunto de
frutos silvestres carbonizados".
Según este arqueólogo, " la cueva fue ocupada por
cazadores-recolectores durante el Paleolítico final y a lo largo
del Epipaleolítico y Mesolítico, aproximadamente entre 12.000 y
5.000 años antes de nuestra era".
"Posteriormente -señaló Aura- desde el Neolítico, fue
utilizada como establo de cabras y ovejas, función que prácticamente
mantuvo hasta nuestros días".
Emili Aura recordó que "estas excavaciones se realizan
dentro del programa anual desarrollado por el Departamento de
Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Valencia y están
financiadas por la Dirección General de Patrimonio Artístico
de la Consejería de Cultura de la Generalitat Valenciana".
"Estos trabajos- indicó - forman parte de un proyecto más
amplio que pretende estudiar las formas económicas de los últimos
cazadores- recolectores y el poblamiento de la media montaña".
Aura señalo que "entre los frutos se han identificado
bellotas, pomos de rosáceas, posiblemente del género Sorbus, y
leguminosas".
"Estos restos proceden, en su mayoría, de las
ocupaciones de los cazadores prehistóricos y destacan, por su
singularidad y antigüedad, los de leguminosas silvestres -de los
géneros Vicia o Lathyrus- que por primera vez han sido datados en
la Península ibérica, resultando una edad de 9.370 años",
señaló el arqueólogo.
"En todos los casos _apostilló Emili Aura- se trata de
especies susceptibles de ser consumidas por los humanos".
El arqueólogo valenciano indicó que "la presencia de estos
frutos coincide con la evolución de la vegetación del entorno de
la cueva, estudiada a través del carbón recuperado en las
excavaciones".
" Su estudio refleja que desde hace unos 12.000 años se
produjo un incremento de especies termófilas como robles encinas
en perjuicio de sabinas y enebros", aseveró Aura.
Estos trabajos están dirigidos por Emili Aura Tortosa,
coordinando un amplio grupo de investigadores.
El estudio de las semillas y frutos ha sido realizado por Guillem
Pérez Jordà mientras que Yolanda Carrión se ha ocupado de los
restos antropológicos.
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