Artemisia y su
marido se instalaron en Florencia en 1614. Allí, Artemisia
disfrutó de un gran éxito.Artemisia Gentileschi fue la
primera mujer en ingresar en la Accademia del Disegno (Academia
del
Dibujo) de Florencia.
Artemisia se
convirtió en una exitosa pintora de corte. Mantuvo buenas
relaciones con los artistas más respetados de su tiempo, como
Cristofano Allori, y fue capaz de conquistar los favores y la
protección de personas influyentes, comenzando por el gran duque
Cosme II de Médici y especialmente de la gran duquesa Cristina.
Artemisia Gentileschi tuvo una buena relación con Galileo
Galilei con quien se mantuvo en contacto epistolar durante largo
tiempo, mucho más allá de su periodo florentino.
Entre los
admiradores de Artemisia Gentileschi tiene un puesto de
especial relieve Buonarroti el joven (sobrino del gran Miguel
Ángel): empeñado en construir la Casa Buonarroti para celebrar
la memoria de su ilustre antecesor, encargó a Artemisia la
ejecución de una tela destinada a decorar el techo de la galería
de pinturas.
La
pintura en cuestión representa una Allegoria
dell'Inclinazione (esto es, una alegoría del «talento natural»),
representada en forma de una joven mujer desnuda que sostiene
una brújula. Se cree que la atractiva figura femenina tenía los
rasgos de la propia Artemisia, que como sostenían las
informaciones mundanas de la época- fue una mujer de
extraordinario atractivo.
En efecto, se
suele entender que en las telas de Artemisia, los rasgos
faciales de las hermosas y enérgicas heroínas que allí aparecen
tienen un parecido al rostro que aparece en sus retratos o
autorretratos: a menudo el que le encargaba cuadros debía desear
tener una imagen que le recordase visualmente a la autora, cuya
fama iba creciendo. Su éxito y la fascinación que emanaba de la
figura de Artemisia Gentileschi , alimentaron, a lo largo de
toda su existencia, rumores sobre su vida privada.
Se ha
considerado que durante este periodo florentino Artemisia
también pintó La Conversione della Maddalena (La conversión de
la Magdalena), y Giuditta con la sua ancella (Judith y su
doncella), hoy en el Palacio Pitti. Artemisia pintó una segunda
versión de Giuditta che decapita Oloferne (Judith decapitando a
Holofernes), mayor que la versión de Nápoles y hoy en los Uffizi.
Esta Judith y Holofernes o Degollación de Holofernes está
considerada su obra maestra. Ella pone sus mismos rasgos en el
rostro de Judith, atribuyendo a Holofernes los de Tassi. La
oscuridad y gráfica violencia de esta obra, la frialdad con que
Judith decapita a Holofernes, se atribuyen a su violación y al
proceso humillante que le siguió.
Mientras
estuvo en Florencia, Artemisia y Pierantonio tuvieron cuatro
hijos y una hija. Pero sólo la hija, Prudenzia, llegó a la edad
adulta. A pesar de su éxito, debido a un exceso de gastos suyos
y de su marido, el periodo florentino estuvo lleno de problemas
con los acreedores y con su esposo, por lo que es razonable
suponer que fue esto lo que motivó su regreso a
Roma que realizó de manera definitiva en el año 1621. Con
ella llevó a su hija Prudenzia, con la que más tarde se trasladó
a Nápoles. Después de la muerte de su madre Artemisia
Gentileschi , la vida de esta hija cae en la oscuridad y resulta
desconocida.
Artemisia Gentileschi
de nuevo en Roma y más tarde Venecia
(1621-1630)
Ese mismo año
en que, separada de su marido, Artemisia llegó a Roma, su padre
Orazio dejó la ciudad y se trasladó a Génova. Algunos creen que
Artemisia siguió a su padre a la capital ligur (incluso para
explicar la persistencia de una afinidad de estilos que, aún
hoy, dificultan determinar quién de los dos pintó ciertas
obras); pero no hay suficientes pruebas al respecto. La mayor
parte de las evidencias apoyan la idea de que Artemisia
permaneció en
Roma, como mujer independiente, intentando encontrar una
casa y criar a sus hijas. Además de Prudenzia, tuvo otra hija
natural, probablemente nacida en 1627. Artemisia intentó,
prácticamente sin éxito, enseñarles el
arte de la
pintura.
El estilo de
Caravaggio, aunque el maestro llevaba muerto más de una
década, era aún muy influyente en la
Roma de la época y convirtió a muchos pintores en seguidores
suyos (llamados Caravaggisti) como el padre de Artemisia, Carlo
Saraceni (quien regresó a Venecia en 1620), Bartolomeo Manfredi,
y Simon Vouet. Sin embargo, los estilos pictóricos en
Roma a principios del siglo XVII eran diversos, coexistiendo
la tendencia más clásica, seguida por los discípulos boloñeses
de
Annibale Carracci y las aventuras
barrocas de Pietro da Cortona.
Artemisia
demostró tener la sensibilidad justa para tomar las novedades
artísticas y la determinación precisa para vivir como
protagonista esta extraordinaria estación artística de
Roma, meta obligada de artistas de toda Europa. Artemisia
entró a formar parte de la Accademia dei Desiosi. Con motivo de
ello fue celebrada con un retrato grabado que, en la
dedicatoria, la califica como «Pincturare miraculum invidendum
facilius quam imitandum». De esta misma época data la amistad de
Artemisia Gentileschi con Cassiano dal Pozzo, un humanista,
coleccionista y gran mentor de las
Bellas Artes.
Sin embargo, a
pesar de su reputación artística, su fuerte personalidad y la
red de buenas relaciones,
Roma no fue tan lucrativa como esperaba Artemisia
Gentileschi . Se apreciaba su
arte en los retratos y su habilidad para poner en escena a
las heroínas bíblicas, pero a ella le estaban vedados los ricos
encargos de ciclos de frescos y de los grandes retablos. La
ausencia de suficiente documentación hace difícil seguir los
movimientos de Artemisia en este periodo. Es seguro que entre
1627 y 1630 se trasladó a Venecia, quizá en busca de encargos
más lucrativos: lo documentan los homenajes que recibió de los
letrados de la ciudad de la laguna que alabaron la calidad de la
pintora.
Aunque a veces
es difícil datar sus pinturas, y es a menudo motivo de
divergencia entre los críticos de
arte, es verosímil asignarle estos años el Ritratto di
gonfaloniere (Retrato de un gonfaloniere), hoy en Bolonia (único
ejemplo hasta ahora de su célebre habilidad como retratista); la
Giuditta con la sua ancella, (Judith y su doncella) hoy en el
Detroit Institute of Arts (que refleja el dominio de la pintora
sobre los efectos de
claroscuro de la luz de la vela, por las cuales fueron
famosos en
Roma pintores como Gerrit van Honthorst, Trophime Bigot, y
muchos otros); su Venere Dormiente (Venus durmiente), y su Ester
ed Assuero (Esther y Asuero) ubicado en el Metropolitan Museum
of Art en Nueva York, que testimonia su asimilación de las
lecciones del luminismo veneciano.
Nápoles
y el periodo inglés (1630-1653)
En 1630
Artemisia se trasladó a Nápoles, una ciudad rica con talleres y
amantes de
arte, en busca de nuevas y más lucrativas oportunidades
laborales. Muchos otros artistas, incluyendo a
Caravaggio,
Annibale Carracci o Simon Vouet habían estado en Nápoles
durante algún momento de sus vidas, y en aquella época, José de
Ribera, Massimo Stanzione, y Domenichino estaban trabajando allí
y más tarde, Giovanni Lanfranco y muchos otros acudirían a esta
ciudad.
El debut
napolitano de Artemisia está representado por la Anunciación en
el Museo de Capodimonte. Permaneció en Nápoles durante el resto
de su carrera con la excepción de su breve estancia en Londres y
algún otro viaje. Nápoles (para constante lamento por
Roma) representó para Artemisia una especie de segunda
patria donde ocuparse de su familia (ambas hijas se casaron en
Nápoles, con dote propia).Artemisia Gentileschi recibió muchas
pruebas de la gran estima en la que se la tenía, y estuvo en
buenas relaciones con el virrey, el Duque de Alcalá. Artemisia
Gentileschi tuvo relaciones de intercambio con sus pares y
con los mayores artistas que allí estaban, comenzando por
Massimo Stanzione, con quien, según el escritor del siglo XVIII
Bernardo de' Dominici, comenzó una colaboración artística basada
en una auténtica amistad y parecidos artísticos.
En Nápoles,
por primera vez, Artemisia empezó a trabajar en cuadros para una
catedral, dedicados a San Gennaro nell'anfiteatro di Pozzuoli
(San Jenaro en el anfiteatro de Pozzuoli) en Pozzuoli. Durante
su primer periodo napolitano Artemisia Gentileschi pintó Nascita
di San Giovanni Battista (Nacimiento de san Juan Bautista) que
se conserva en el Museo del Prado de Madrid, y Corisca e il
satiro (Corisca y el sátiro), en una colección privada. En estas
pinturas Artemisia demuestra nuevamente su capacidad de
renovarse según los gustos artísticos de su tiempo y de manejar
diferentes temas, en lugar de las usuales Judith, Susana,
Betsabé, y Magdalena penitente, por las que ya era conocida.
En 1638
Artemisia se reunió con su padre en Londres en la corte de
Carlos I de Inglaterra, donde Orazio se convirtió en pintor
cortesano y recibió el importante encargo de decorar un techo
(alegoría del Trionfo della pace e delle Arti [Triunfo de la paz
y de las artes]) en la Casa delle Delizie de la reina Enriqueta
María de Francia en Greenwich. El padre y la hija estaban una
vez más trabajando juntos, aunque ayudar a su padre
probablemente no fuera su única razón para viajar a Londres:
Carlos I la había llamado a su corte, y no era posible
rechazarlo. Este rey era un coleccionista fanático, dispuesto a
arruinar las finanzas públicas para satisfacer sus deseos
artísticos. La fama de Artemisia probablemente lo intrigase, y
no es una coincidencia que su colección incluyera un cuadro muy
sugerente, el Autoritratto in veste di Pittura ("Autorretrato
como la Alegoría de la Pintura").
Orazio murió
repentinamente, cuidado por su hija, en 1639. Artemisia tuvo que
cumplir sus propios encargos después de la muerte de su padre,
aunque no hay obras que puedan asignarse con certeza a este
periodo. Se sabe que Artemisia ya había abandonado Inglaterra en
1642, cuando se producían las primeras escaramuzas de la guerra
civil.
Segundo periodo napolitano de
Artemisia
Gentileschi

No se sabe
mucho de sus movimientos posteriores. Se cree que partió
definitivamente a Nápoles en 1642 donde pasó el resto de su
vida. Los historiadores saben que en 1649 estaba de nuevo en la
ciudad partenopea, en correspondencia con Don Antonio Ruffo de
Sicilia quien se convirtió en su mentor y buen comitente durante
su segundo periodo napolitano. La última carta conocida a su
mentor data de 1650 y deja claro que ella estaba aún plenamente
en activo.
Se pensó que
Artemisia había muerto en 1653. Evidencias recientes, sin
embargo, muestran que aún aceptaba encargos en 1654, aunque
dependía cada vez más de su asistente, Onofrio Palumbo. Por lo
tanto, puede especularse con su muerte en la devastadora plaga
que asoló Nápoles en 1656 y virtualmente barrió a toda una
generación de artistas napolitanos.
Algunas obras
de este periodo son Susanna e i vecchioni (Susana y los viejos)
hoy en Brno y Madonna e Bambino con rosario (Virgen con el Niño
y un rosario) hoy en El Escorial.
La tumba de
Artemisia Gentileschi se encontraba en la iglesia de San
Juan de los Florentinos de Nápoles, que fue destruida tras la
Segunda Guerra Mundial. En su lápida estaba escrito Heic
Artemisia
Después de su
muerte, esta pintora caravaggista Artemisia Gentileschi
fue prácticamente olvidada.
Estilo y valoración de
Artemisia Gentileschi
Artemisia
Gentileschi está considerada como una de los primeros pintores
barrocos, de los más completos de su generación, imponiéndose
por su
arte en una época en la que las mujeres pintoras no eran
aceptadas fácilmente. Pintó cuadros históricos y religiosos en
un momento en que estos temas heroicos eran considerados
inadecuados para el espíritu femenino.
Retocó y
modificó obras de su padre, dotándolas de un
realismo que antes no tenían. Artemisia Gentileschi
les añadió una atmósfera dramática, acentuando el
claroscuro a la manera de
Caravaggio, contribuyendo así a que este estilo madurase.
Artemisia Gentileschi representa así un caravaggismo
violente.