Tras su estancia en Roma,
Correggio se encarga de diversas obras en Parma, en particular frescos en diversas iglesias:
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La Camera di San Paolo (1519), frescos
encargados por la abadesa Giovanna da Piacenza para el
refectorio del convento benedictino de S. Paolo.
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Pintó
al fresco la cúpula, el ábside, los intradós de los
arcos de la cúpula, el friso de la nave principal y el
friso que recorre el coro de la iglesia de San Juan
Evangelista de
Parma (1520-1523).
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Los frescos de la catedral de Parma (1526-1529). La Asunción de la Virgen, pintada en la
cúpula es considerada su obra maestra. Crea una ilusión
óptica de profundidad hacia el infinito, con perspectiva
en contrapicado.
En la realización de los frescos
Correggio abandona el método del
estarcido, para poner el dibujo sobre cuadrícula. Los
frescos de las cúpulas, tanto de la iglesia de San Juan
Bautista, como de la catedral de Parma, fueron muy
estudiados por los decoradores del
siglo XVII.
Los cuadros al óleo que pinta
Correggio a su vuelta de Roma,
reflejan esa
influencia de los grandes maestros del
Renacimiento italiano, con su particular
manierismo:
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Júpiter y Antíope (h. 1524-1525),
Museo del Louvre en
París.
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La Virgen adorando al Niño (1524-1526),
Galería de los Uffizi en
Florencia.
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Sagrada Familia y Santos (h. 1526), en la
Galería Nacional de Parma.
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Los desposorios místicos de santa Catalina,
1526-1527, Museo del Louvre, París.
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Madonna de la escudilla, 1530, Parma.
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La adoración de los pastores llamada "La
noche", 1529-1530, Dresde.
A finales de los años
1520 Correggio confirma su tendencia prebarroca. Al entrar al
servicio de Federico de Gonzaga, trata temas
mitológicos y
alegóricos:
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La alegoría de los vicios y La alegoría de
las virtudes (h. 1529-1530,
Museo del Louvre,
París.
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Dánae (h. 1530),
Galería Borghese de
Roma.
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Júpiter e Ío (h. 1531), Viena.
Zeus aparece como una nube que toma a la voluptuosa
y sensual
Ío.
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El rapto de Ganímedes (h. 1531-1532),
Museo de Historia del Arte de Viena.
Dánae,
Leda con el cisne e Ío pertenecen a una serie
encargada por Gonzaga para el emperador
Carlos V.
Se conservan cerca de un centenar de
dibujos de Correggio, principalmente estudios
preparatorios a la sanguina para los cuadros o las grandes
decoraciones. El
Museo Thyssen-Bornemisza de
Madrid exhibe un "Retrato de eclesiástico" que
comúnmente se le atribuye.