Biografía Velázquez

Biografía :Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Retrato del pintor Diego VelásquezDiego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla, 6 de junio de 1599 – Madrid, 6 de agosto de 1660) fue uno de los mayores exponentes de la pintura española, ya no sólo en su período barroco, sino a lo largo de toda su historia. De hecho, Velázquez está actualmente considerado como uno de los mayores pintores de la historia.

Primeros años de Velázquez Evangelista Juan sobre Patmos obra del pintor Velasquez

Velázquez nació en la andaluza ciudad de Sevilla y fue bautizado en la Iglesia de San Pedro (hoy existe una placa en el lugar que conmemora el acontecimiento). De madre con orígenes sevillanos y quizá hidalgos, y de padre con orígenes portugueses, su talento afloró a edad muy temprana. A los once años Velázquez comienza un duro aprendizaje en el taller de Francisco de Herrera el Viejo, un conocido pintor en la Sevilla del siglo XVII. Debido a desavenencias entre tutor y discípulo, Velázquez decidió marcharse al año, pasando a las manos de Francisco Pacheco, pintor de estilo manierista, autor del tratado El arte de la pintura (1649).Transcurrirían siete años (1617) hasta que un joven Diego Velázquez, con dieciocho años cumplidos, se instalase como pintor independiente, tras examinarse en el gremio de pintores de su ciudad natal.

Francisco Pacheco ejerció gran influencia sobre Diego Velázquez, ya no sólo pictórica, como es de esperar de un aprendizaje, sino, en mayor grado, cultural y literaria, hecho que no se entiende sin saber que el maestro Francisco Pacheco era un gran conocedor, como buen hombre erudito de su época, de la literatura clásica. Sus numerosos contactos e influencias fueron vitales para lograr el ascenso de Diego Velázquez a la corte española.


Años de actividad de Velázquez

Obra del artista Diego VelasquezDos años más tarde de su reconocimiento como pintor, Diego Velázquez decide casarse (1618) con la hija de su mentor, con quien tendría dos hijas. En consecuencia, a los diecinueve años, Velázquez ya era un pintor independiente y casado que se dedicaría, en los seis años siguientes (1618–1623) a elaborar encargos religiosos y escenas de corte costumbrista, desarrollando la técnica del claroscuro, influido principalmente por el naturalismo de Caravaggio. La obra clave de esta época es El aguador de Sevilla (1620), en la que el claroscuro intencionado por el autor se muestra con una maestría excepcional. También es de destacar, dentro de esta época, La comida (1619), de un marcado acento naturalista.

Durante esta etapa de su vida, Diego Velázquez llevó a cabo una incesante vida sociocultural en Sevilla, participando de círculos culturales como, por ejemplo, el Círculo de las Artes, que, casualmente, estaba presidido, no de una manera rígida, sino más bien informal, por Francisco Pacheco, su maestro y suegro .Diego Velázquez también consiguió hacerse un sitio como pintor en la vida sevillana, dado el éxito de sus primeras obras, por lo que no tardaría en hacerse con un discípulo, Diego de Melgar, del que no se sabe mucho.

A consecuencia del cambio de reinado que había tenido lugar por aquellas fechas, en el que Felipe IV sucede a su padre, Felipe III, toda la corte real, que durante el reinado de Felipe III había estado inundada de nobles castellanos, cambia de fisonomía, surgiendo como principal figura real el Conde-Duque de Olivares, don Gaspar de Guzmán. Éste, oriundo de Andalucía, abogó por que la corte estuviera integrada mayoritariamente de andaluces. Considerando Diego de Velázquez que ésta podría ser una oportunidad idónea para conseguir un puesto de pintor en la corte real madrileña, viajó a Madrid, de donde, tras una primera tentativa, regresó con las manos vacías. En este viaje conoció a Luís de Góngora, de quien haría el retrato años más tarde. Corría el año 1622.


Diego Velázquez pintor de la corte Mujer que cose del artista español Diego Velásquez / Nähende Frau

Francisco Pacheco, su mentor y suegro, quería a toda costa que Diego Velázquez subiera de escalón y alcanzara el puesto de Pintor del Rey, pues sabía que esto supondría la madurez en la rica vida artística de su discípulo. Esto haría que, en 1623, con la intercesión de Juan de Fonseca, uno de los andaluces en la corte de Felipe IV, Francisco  Pacheco lograra del Conde-Duque de Olivares una orden de presentación en Madrid para que Velázquez pintase al monarca. No cabe duda de que el retrato de Velázquez fue magistral, pues constituyó el aval que le aseguró la tan ansiada presencia indefinida en la corte real. Tras unas semanas de acomodación, trae a su mujer y a su hija (la otra había muerto un año antes), así como al servicio, a vivir a la capital, en una casa de la calle Concepción Jerónima.

Tras cuatro años, Felipe IV nombra Velázquez Ujier de Cámara, por lo que recibiría una mayor asignación.


Encuentro con Rubéns y viaje a Italia

Cristo en la casa de Marta y María obra del artista VelasquezPero todavía estaría por llegar el hecho que marcó para siempre la vida artística del genial pintor: en 1628, Peter Paul Rubens, pintor de la escuela flamenca, visita Madrid y, de la mano de Velázquez, visita el monasterio de El Escorial y accede a la pinacoteca real y al conocimiento de los grandes pintores renacentistas italianos, especialmente Tiziano, que fue uno de los pintores favoritos de Carlos I y que tanta influencia ejerció en la pintura de Velázquez. Para continuar su formación, Rubéns aconseja a Velásquez que visite Italia, que no se centre únicamente en el influjo español, y que indague en la pictórica renacentista, para poder dar un giro completo a su carrera. Quizás fuera también Rubéns quien  aconsejara a Velázquez sobre la ejecución de Los Borrachos, obra que marcó un cambio de rumbo en la vida artística de Velázquez. Otras teorías afirman que también fue él quien intercedió ante el rey para que permitiera a Diego Velázquez su viaje a Italia.


Anciana que Fríe Huevos pintura del artista español Diego Velásquez

Diego Velázquez partió del Puerto de Barcelona con un buen salario en sus bolsillos, acumulando su sueldo de los dos años siguientes a su partida, el 10 de agosto de 1629. Esto marcaría un antes y un después en la vida artística de de Diego Velázquez, pues no se concebía, en pleno siglo XVII, que un pintor no acudiera a Italia como parte de su formación. Velázquez llegó a Génova el 23 de agosto de 1629, desde donde empezó una gira por los principales estados italianos, hasta llegar a Roma, donde se alojaría, en un principio, en el Palacio Vaticano, bajo la protección del Cardenal Barberini, aunque, posteriormente quiso trasladarse a Villa Médicis, en una de las colinas romanas, desde donde tenía unas vistas maravillosas y donde pintaría sus famosas Vistas de la Villa Médicis, considerados los dos primeros ejemplos de pintura " au plein air " ( a descubierto ) que no alcanzó su máximo desarrollo hasta el período del Impresionismo. En uno de ellos, puede verse una copia de La Ariadna dormida, que se conserva en el Museo del Prado, adquirida posteriormente por el propio pintor. Allí Velázquez entró en contacto directo con la teoría y la práctica del arte italiano de su tiempo y de su esplendoroso pasado. Y así, Velázquez pudo medir su conocimiento anatómico, piedra de toque de todo gran artista, realizando obras como La fragua de Vulcano. Seguramente bajo la influencia del clasicismo temprano, con referencias a la estatuaria clásica, y un recuerdo a Guercino. O realizando La túnica de José, con mención a Guido Reni. Tras caer enfermo, Diego Velázquez decidió marcharse de Roma para ir a Nápoles. Allí Velázquez conoció a personalidades como la reina de Hungría María de Austria, a quien retrató (1630), o al gran estandarte de la pintura española en Italia, José de Ribera.

Con el retrato de María de Austria Velázquez culmina una etapa artística (1623-1631) que estaría marcada por la sencillez y la elegancia en su pintura

Pintura  la Venus del espejo del pintor español Diego Velásquez


Regreso a España de Velázquez y matrimonio de su hija Retrato " Juan de Pareja " pintura del artista español Diego Velásquez

En 1631, Velázquez  regreso a España, recibe el encargo de retratar al príncipe Baltasar Carlos, que había nacido durante su estancia en el extranjero. Quizás sea este encargo el que haga al mundo artístico ver el cambio que había experimentado la pintura de Diego Velázquez, que ya no es tenebrista, ni influida como anteriormente: se iluminan los ambientes, se llenan de modernidad las figuras y las escenas, y la libertad artística se hace más patente que nunca. El color se aviva, renace y surge intenso.

Algunas obras de esta etapa de Velázquez son los numerosos retratos ecuestres para el Palacio del Buen Retiro, así como otra de sus obras cumbres, Las lanzas (o La rendición de Breda) (1635). Para la Torre de Parada Diego Velázquez efectuó retratos de caza, como el del infante Fernando o el del príncipe Baltasar Carlos. También encontramos otros retratos de esta etapa como el de Felipe IV, en castaño y plata, o el de Isabel de Francia, la reina consorte.

En 1633 se casa la hija de Diego Velázquez, de nombre Francisca, con Juan Bautista Martínez del Mazo, pintor también. Un año después, su suegro le cedería a Velázquez su puesto de ujier de cámara, para asegurar el futuro económico de su hija. Velázquez ocupará durante nueve años, tras su cesión, el puesto de Ayudante de Cámara, que supone los favores reales, dado que se convierte en una de las personas más próximas al monarca. Por otra parte, tras este nombramiento, se suceden una serie de desgracias en la corte y en las proximidades del monarca: caída del poder del valido del rey, el Conde-Duque de Olivares (que había sido protector suyo), la muerte de la reina Isabel en 1644, la muerte de su suegro y maestro Francisco Pacheco, el 27 de noviembre de ese mismo año, y la defunción del príncipe Baltasar Carlos, a los 17 años de edad.


Segundo viaje a Italia de Diego Velázquez

Tras todos estos sucesos, Diego Velázquez, consternado, decide irse en 1648, por segunda vez, a Italia, ya noRetrato de un hombre pintura del artista español Diego Velásquez como aprendiz, sino como embajador y artista español, ya que llevaba entre sus manos misiones oficiales también, y también por motivos personales, buscando el reconocimiento social que en Italia, desde el Renacimiento, los artistas habían conquistado, el cual en España se les negaba. Tras salir de Málaga, Diego Velázquez llega a Génova el 21 de enero de 1649. Otra vez  Velázquez realiza un recorrido por los principales estados italianos, aunque en dos etapas: la primera, que llega hasta Venecia, donde adquiere obras de Veronés y Tintoretto para el monarca español; y la segunda, que llega hasta Roma, tras pasar por Nápoles, donde se reencuentra con Ribera. En Roma retrata al pontífice Inocencio X, obra en la que, utilizando como medio el contraste de luces, consigue llenar de expresividad todo el cuadro. Hay teorías que adjudican la famosa Venus del Espejo a esta etapa en Italia. Ciertos autores creen que es el retrato de su amante, y madre de un hijo ilegítimo del pintor. El tema de la Venus ya había sido tratado en multitud de versiones por dos de los maestros que más influencia tuvieron en la pintura velazqueña: Tiziano y Rubens. La Venus de Diego Velázquez aporta al género una nueva variante: la diosa se encuentra de espaldas y muestra su rostro al espectador en un espejo.

Se puede observar que, desde que Velázquez desembarcara en Génova, y tal como le ocurriera en su primer viaje, vuelve a transformar su estilo pictórico, dotándole de la luz que tanta ausencia había tenido, mediante la cual exagera la perspectiva y llega a conseguir la perspectiva aérea. Estas transformaciones estarían vigentes hasta el fin de sus días.


Segundo regreso a España y muerte de Diego Velázquez

Retrato de una joven pintura del artista español Diego Velásquez Diego Velázquez regresó a España en 1651, dos años después de su partida. Tras su regreso, Felipe IV lo nombra Aposentador Real, cargo que le quita gran cantidad de tiempo para desarrollar su labor pictórica. No obstante, es en la etapa final de su pintura cuando alcanza su máximo desarrollo y Velásquez realiza sus dos obras maestras: La familia de Felipe IV o Las Meninas (1656) y La fábula de Aracné, conocida popularmente como Las Hilanderas.

Habiéndole sido concedida la Orden de Santiago, a la cual él tanto aspiraba, en 1659, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez murió en Madrid el 6 de agosto de 1660, tras haber padecido una larga enfermedad. Diego Rodríguez de Silva y Velázquez fue enterrado al día siguiente con todos los honores de la Orden de Santiago en la iglesia de San Juan Bautista. Su mujer, Juana Pacheco, murió siete días después.

Obras de Diego Rodríguez de Silva y VelázquezSan Pablo  pintura del artista español Diego Velásquez

  • Vieja friendo huevos, 1618, óleo sobre lienzo, 100,5 x 119,5 cm., National Gallery of Scotland, Edimburgo

  • Cristo en casa de Marta y María. O Cristo en casa de Marta, h. 1618, óleo sobre lienzo, 60 x 103,5 cm., National Gallery, Londres

  • La adoración de los Magos, 1619, óleo sobre lienzo, 204 x 126,5 cm., Museo del Prado, Madrid

  • San Juan en Patmos, h. 1619, óleo sobre lienzo, 135,5 x 102,2 cm, National Gallery de Londres

  • Imposición de la casulla a San Ildefonso, h. 1620 (?), óleo sobre lienzo, 166 x 120 cm, Museo de Bellas Artes (Depósito del Excmo. Ayuntamiento), Sevilla

  • El aguador de Sevilla, h. 1620, óleo sobre lienzo, 106,7 x 81 cm., Apsley House, Museo Wellington, Londres

  • La mulata, hacia 1620, óleo sobre lienzo, 55 x 118 cm., National Gallery of Ireland, Dublín

  • El poeta don Luís de Góngora y Argote. O Retrato del poeta Luis de Góngora o, simplemente, Luís de Góngora, h. 1622, óleo sobre lienzo, 50,3 x 40,5 cm., Museo de Bellas Artes, Boston

  • Conde duque de Olivares, 1624, óleo sobre lienzo, 206 x 106 cm., Museo de Arte, São Paulo

  • Felipe IV. O Felipe IV de cuerpo entero, terminado en 1623, retocado en 1628, óleo sobre lienzo, 198 x 101,7 cm., Museo del Prado, Madrid  La coronación de la virgen  pintura del artista español Diego Velásquez

  • Cristo y el alma cristiana o El Cristo de la columna, 1626-1628 (otras fuentes, 1632), óleo sobre lienzo, 165,1 x 206,4 cm., National Gallery, Londres

  • Felipe IV. O Busto de Felipe IV con coraza, h. 1628, óleo sobre lienzo, 58 x 44,5 cm., Museo del Prado, Madrid

  • El triunfo de Baco o «Los borrachos», 1628-1629, óleo sobre lienzo, 165,5 x 227,5 cm., Museo del Prado, Madrid

  • Vista del jardín de la Villa Médicis, en Roma. Hay dos lienzos al óleo con este título, ambos datados en 1630 y que se conservan en el Museo del Prado de Madrid. Con el n.º de inventario 1210 aparece el que mide 48,7 x 43 cm.; con el n.º 1211, el que mide 44,5 x 38,7 cm.

  • La fragua de Vulcano, 1630, óleo sobre lienzo, 223,5 x 290 cm., Museo del Prado, Madrid

  • La túnica de José, 1630, óleo sobre lienzo, 223 x 250 cm., Patrimonio Nacional, Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

  • Doña María de Austria. O La infanta Doña María (hermana del rey), o Doña María de Austria, reina de Hungría, 1630 (?), óleo sobre lienzo, 59,5 x 45,5 cm., Museo del Prado, Madrid

  • El príncipe Baltasar Carlos con un enano, 1631, óleo sobre lienzo, 128,1 x 102 cm., Museo de Bellas Artes, Boston Caballo español pintura del artista español Diego Velásquez

  • Felipe IV en marrón y plata. También: Felipe IV, llamado «Silver Philip», 1631-1632, óleo sobre lienzo, 199,5 x 113 cm, National Gallery, Londres

  • Cristo crucificado o La Crucifixión, h. 1632 (otras fuentes: 1630), óleo sobre lienzo, 250 x 170 cm., Museo del Prado, Madrid

  • El bufón llamado don Juan de Austria, 1632-1633 (otras fuentes indican 1644), óleo sobre lienzo, 210 x 124,5 cm., Museo del Prado, Madrid

  • Felipe IV, cazador. También: Felipe IV en traje de caza, h. 1632-1633, óleo sobre lienzo, 189 x 124,2 cm., Museo del Prado, Madrid

  • El cardenal infante don Fernando de Austria, cazador. También: El infante Don Fernando en traje de caza, h. 1632-1633, óleo sobre lienzo, 191,5 x 107,8 cm., Museo del Prado, Madrid

  • El Conde-Duque de Olivares a caballo o Retrato ecuestre del conde duque de Olivares, 1634, óleo sobre lienzo, 314 x 240 cm., Museo del Prado, Madrid

  • Felipe IV a caballo. También: Felipe IV, a caballo y Retrato ecuestre de Felipe IV, 1634-1635, óleo sobre lienzo, 303,5 x 317,5 cm., Museo del Prado, Madrid

  • El príncipe Baltasar Carlos a caballo. También: El príncipe Baltasar Carlos, a caballo y Retrato ecuestre del príncipe Baltasar Carlos, 1634-1635, óleo sobre lienzo, 209,5 x 174 cm., Museo del Prado, Madrid

  • La rendición de Breda o «Las lanzas», 1634-1635, óleo sobre lienzo, 307,5 x 370,5 cm., Museo del Prado, Madrid Retrato de una joven pintura del artista español Diego Velásquez

  • La dama del abanico, h. 1635 (otras fuentes indican 1646), óleo sobre lienzo, 95 x 70 cm., Hertford House, Colección Wallace, Londres

  • El príncipe Baltasar Carlos cazador. También: El príncipe Baltasar Carlos, cazador y Baltasar Carlos en traje de caza, 1635-1636, óleo sobre lienzo, 191

 

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