Obras de
Jerónimo Jacinto de Espinosa
La mayor parte de la producción de
Jerónimo Jacinto de Espinosa se perdió, pero aun se
encuentran numerosas obras, entre las que cabe nombrar:
Aparició de la Verge a sant Pere Nolasc (a. 1661) y Sant
Vicent Ferrer en el Ayuntamiento de Valencia, Intersecció de
sant Pere Nolasc, (a. 1660) Mort de sant Lluís Beltran, L’
últim combregar de la Magdalena (a. 1665) Missa de sant Pere
Pasqual, todos ellos en el
Museo de
Bellas Artes de
Valencia. El martiri de Sant Pere de la iglesia de San
Nicolás, La Sagrada Familia, en el
Museo del Patriarca, La Immaculada i els jutges de
València, en la Lonja, Sant Pasqual Bailón, en el
Museo de
Arte de Cataluña.
Análisis del
cuadro "La última comunión de María Magdalena"
Estilo
de
Jerónimo Jacinto de Espinosa
L'
últim combregar de María Magdalena, es considerado como el
mejor cuadro de ,Jerónimo Jacinto de Espinosa
testamento
pictórico del pintor, está datado y firmado en la parte
inferior izquierda, (con una particularidad de Espinosa que
nos cuenta Orellana en cuanto al uso del verbo Fact
abreviatura de Faciebat, haciendo uso del pretérito
imperfecto, indicando que el cuadro no se acaba, se deja, en
lugar del más común en otros pintores Fecit, hecho.) en
1665, tal como indica la firma y la fecha en el extremo
inferior.
Se trata de un cuadro al
óleo sobre
lienzo, 3,17 x 2,28 m. en el cual Jerónimo Jacinto
de Espinosa muestra toda una serie de recursos formales.
Garín pone especial atención a la preparación del
lienzo, mediante la cola y el óxido de hierro y el uso
de entonaciones calidas en base al ocre. La composición está
basada en diagonales compositivas, que se cruzan en un
punto: la Sagrada Hostia. El tratamiento de las cualidades
es magistral, el bodegón del altar, las texturas de las
telas, las filigranas de la casulla i el paño de comulgar.
Es un cuadro que sorprende en cuanto al tratamiento de las
anatomías de los personajes. Sant Maximí ocupa el centro del
cuadro, nos lo muestra con un acabado completo, el resto de
figuras, presentan un cierto inacabamiento en base a velados
y pincelada suelta; lo mismo ocurre en cuanto a las
dimensiones de los personajes y al tratamiento descuidado de
la perspectiva en la
arquitectura del altar que dota a la obra de un cierto
aire primitivista. La parte superior del cuadro nos presenta
la apoteosis
barroca de un cielo abierto donde numerosos querubines
acompañan, de manera dinámica, a tres ángeles músicos que
tocan el laúd, la flauta y el arpa. Cabe destacar el escorzo
del ángel del laúd. La luz es de contraste,
tenebrista. En el centro del cuadro pasa de la negra
penumbra al blanco intenso del alba del obispo.

Iconografía de
Jerónimo Jacinto de Espinosa
El tema es uno de los más destacados en
la
iconografía de contrarreforma del siglo XVII, la
Eucaristía. La imagen de la Magdalena penitente, también
tuvo predicación en el
barroco, en relación a otro sacramento: la Penitencia.
Los dos sacramentos a lo largo del siglo
XVII, fueron fuertemente cuestionados por la Reforma
protestante, paralelamente la Iglesia Católica los
populariza en imagen de devoción, mostrando en pinturas y
sermones, de manera didáctica, la doctrina de la Iglesia,
respecto a estos sacramentos como medios de salvación
eterna.
En un tiempo de conflicto era necesario
afirmar lo que los protestantes cuestionaban. Un tema como
el de la Eucaristía que tan poco se había representado hasta
el siglo XVII, La Última Cena de Leonardo entre las
excepciones, se convierte en tema doctrinal por excelencia.
La comunión es presentada aquí como una razón de vida para
muchos santos. El ejemplo más acertado del
barroco español sería el cuadro que nos ocupa. Ejemplos
de esta temática son los siguientes: La ultima comunión de
san Buenaventura de
Zurbarán para los Franciscanos de Sevilla; La ultima
comunión de san Jerónimo de
Carracci para los cartujos de Bolonia; La ultima
comunión de san Francisco de
Rubens, etc.
Cabe recordar que el convento de la
Magdalena es una fundación de san
Juan de Ribera, el carisma del cual se centra en la
devoción a la Eucaristía. En el caso del cuadro esta
representada en el centro de la composición. Es el tema del
cuadro una exaltación del sacramento. Para la piedad
cristiana los arrepentimientos de san Pedro y santa Maria
Magdalena son temas de meditación y ejemplos para oponerse a
los protestantes. La Magdalena del desierto es en el arte
cristiano el símbolo del arrepentimiento por tanto la
alusión a la penitencia y confesión, sacramento cuestionado
por los protestantes. El cuadro por tanto puede
interpretarse como un tratado de dogmática
barroca, que ensalza la Penitencia como camino de
purgación de los pecados y paso previo a la comunión y la
Eucaristía como sacramento, sacrificio, presencia de Cristo
y fuente de santificación, tal y como quedó definido en la
sesión 13 y 22 del Concilio de Trento. La fuente literaria
la encontramos en la Leyenda Dorada, donde se nos cuenta la
última comunión de la Magdalena, aunque las otras fuentes
literarias más próximas y evidentemente no escritas en
latín, podrían ser la fuente literaria directa en la que se
inspiraría Espinosa.
-
“...E car és a mi revelat que’m
deyg morir vé tost a Sent Maximí, e diges-li que en
lo dia de Pasca, en ora de matines , él entre en
l’oratori tot sols, e aquí el m’atrobarà, que’ls
àngels m’i auran aduyta. E mantenent lo prèvere se
n’anà a sent Maximí, e reconmtà-li tot so que la
santa dona lo avia dit.
-
Per què Sen Maximí ab gran gaug
fe gràcies a Déu. E en aquell dia e en aquela ora él
intrà sols en l’oratori, e vesé estar entant Senta
Magdalena en lo cor ab los àngels que la avien
adyuta. Estec ela dos codeus levada sobre terra en
mig dels angels, ab les mans esteses, Deus pregan...
-
E apelats tots los clergues el
prévere ya dit, ela rebé lo cors de Deu de la má del
bisbe, ploran humilment.”
En
esta obra probablemente se inspiró San Vicente Ferrer en su
Sermó de la Magdalena o Joan Roís de Corella en La Història
de la gloriosa Santa Magdalena. Son, por tanto, los
personajes que nos narra la Leyenda Dorada, los que nos
presenta el cuadro, a saber: Maria Magdalena en el momento
de la comunión, representada, no como merecedora sino como
una penitente vestida de sayal, y la calavera,
representación ascética de la vanitas. Entre las
representaciones de la vanitas la calavera es una de las
representaciones que relacionan la
iconografía de la muerte con el pensamiento de la
mortalidad, así se remarca el carácter del hombre como un
ser efímero. Según nos indica Santiago Sebastián la calavera
es presentada como un símbolo de piedad y comenta que “dicho
sentimiento de piedad justifica la presencia de la calavera
en las manos o junto a los santos y es distintivo de los
contrarreformistas”
En la
iconografía de la calavera tuvieron mucho que ver los
libros de meditación y especialmente la piedad jesuítica,
que recomendaba la visión de la calavera para despertar la
imaginación. De las ordenes religiosas cabe destacar a los
capuchinos que aparecieron como muy familiarizados con la
muerte tal como se nos presenta en su iglesia de
Roma. No es por tanto de extrañar que, por este cuadro
de piedad, el viático de la Magdalena vaya acompañado de la
representación ascética de la muerte. Acercándose a la
imagen se pueden ver las lágrimas, en este caso de color
rojas. Dando la comunión, sant Maximí, parece ser el mismo
modelo que utiliza para su anterior cuadro Misa de san Pedro
Pascual. ¿Podría tratarse de un retrato del propio Espinosa?
Es evidente que la edad coincide con la del modelo.
Respecto a la imagen del rompimiento de
la gloria es representada por un cielo lleno de ángeles,
iluminado por la Luz de Dios y presentada por ángeles
músicos. La
iconografía
barroca esta llena de muestras. Pérez Sánchez en su obra
sobre Espinosa indica, que este tipo de aberturas del cielo,
son de las mismas características que las que ejecuta en sus
últimos años de vida. La Visión de San Ignacio de 1630, es
un precedente. Resulta próxima en fechas y formas el ángel
músico del cuadro de Ribalta en San Francisco confortado por
el ángel músico pintado para los Capuchinos del convento de
la Sangre de Cristo en 1620. Pero no es la única,
encontramos ángeles haciendo sonar el laúd en los
Desposorios místicos de Santa Gertudis, de la iglesia de San
Esteban de Valencia. Así como La Virgen de Porta-Coeli de
1627 ambos de Ribalta. Juan de Sariñena pinta en 1607 el
Retablo de la Generalitat donde a los pies de la Virgen
sitúa un ángel haciendo sonar el arpa. Son claras por tanto,
las referencias icónicas que dispuso Espinosa al componer su
obertura de cielo.
Más interesante resulta la imagen del
ángel situado detrás de la santa, en posición de protegerla,
es evidente que Espinosa pretende representar la figura del
Ángel Custodio. García Mahíques en un estudio sobre otro
cuadro del autor para la Casa Profesa de la Compañía de
Jesús en
Valencia La Visión de San Ignacio de 1630, comenta el
auge que en el siglo XVII prende esta nueva devoción, al
representar detrás el santo Ángel Custodio.
El sacerdote que hayamos a la parte
derecha inferior hace referencia a un donante, es la
representación de la figura del donante, o persona que pagó
el cuadro, curiosamente se encuentra vestido de hábito
coral. La curiosidad viene dada porque no se trata de un
fraile capuchino. No sabemos nada de la identidad del
donante: ni como se llamaba, ni si era de
Massamagrell, o si fue enterrado en el
convento, o cual es la relación que tendría con los frailes
del convento de Massamagrell para donar un cuadro de tanta
valía económica. Lo cierto es que lo tenemos a los pies de
sant Maximí, en posición orante. Espinosa, lo retrata con un
cierto aire primitivista.
Lectura teológica del cuadro
El
tema, como ya se dijo, es uno de los más destacados en la
iconografía de contrarreforma del siglo XVII, la
Eucaristía. Pero a su vez, la imagen de la Magdalena
penitente trae a colación el sacramento de la Penitencia.
Ambos sacramentos fueron cuestionados por la Reforma
protestante, mientras que la Iglesia los populariza en
imagen de devoción, como es el caso de esta
pintura.
La comunión es presentada en este cuadro
como aquí como una razón de vida. Aunque como se dijo más
arriba el convento de la Magdalena es una fundación de san
Juan de Ribera, cuyo carisma se centra en la devoción del
Santísimo Sacramento. En el caso del cuadro que presentamos
la Eucaristía esta representada en el centro justo de la
composición. Con lo que el tema del cuadro es una exaltación
del sacramento de la Eucaristía, aunque también
indirectamente del sacramento de la Penitencia, pues es bien
sabido que el arrepentimiento de santa Maria Magdalena es
uno de los temas de meditación y ejemplos para oponerse a
los protestantes. La Magdalena es en el arte cristiano el
símbolo del arrepentimiento por tanto la alusión a la
penitencia y confesión, sacramento cuestionado por los
protestantes. Puede pues, el presente cuadro, interpretarse
como un tratado de dogmática católica en el que se ensalza
la Penitencia como camino de purgación de los pecados y paso
previo a la Eucaristía, Eucaristía como sacramento,
sacrificio, presencia de Cristo y fuente de santificación,
tal y como quedaron definidos en el Concilio de Trento.
Maria Magdalena en el momento de comulgar esta representada
no como merecedora sino como una penitente vestida de sayal,
y la calavera, como representación ascética de la vanitas,
como ya se dijo, y entre las representaciones de la vanitas
aparece la calavera, enmarcando así el carácter efímero del
hombre.
Respecto la imagen del rompimiento de la
gloria es representada por un cielo lleno de ángeles,
iluminado por la Luz de Dios y presentada por ángeles
músicos. Pero de entre todos los ángeles que aparecen en el
cuadro nos resulta más interesante la imagen del ángel
situado detrás de la santa, en posición de protegerla, es
evidente que Espinosa pretende representar la figura del
Ángel Custodio. Como ya se dijo, posiblemente por el auge
que en el siglo XVII se inicia a esta nueva devoción. Otra
de las grandes lecturas teológicas de la iconografía del
presente cuadro serían las siguientes preguntas: ¿cómo es
que van todos vestidos a la manera y uso de la época
tridentina?, más aún, puesto que Maria Magdalena es del
grupo de los primero cristianos ¿cómo es que la celebración
de la Eucaristía es al uso tridentino y no como la
celebrarían los primeros cristianos? Esto tiene un claro
mensaje para el fiel que contempla el cuadro: Maria
Magdalena vivió estos hechos: la Eucaristía y la Penitencia,
pero eso que ella vivió tú también lo puedes vivir hoy, la
vida de la Iglesia no se interrumpe, vivimos de una
Tradición que camina y que aunque cambian las formas
externas las formas internas son las mismas.
El tema, como ya se dijo, es uno de los
más destacados en la
iconografía de contrarreforma del siglo XVII, la
Eucaristía. Pero a su vez, la imagen de la Magdalena
penitente trae a colación el sacramento de la Penitencia.
Ambos sacramentos fueron cuestionados por la Reforma
protestante, mientras que la Iglesia los populariza en
imagen de devoción, como es el caso de esta
pintura.
La comunión es presentada en este cuadro
como aquí como una razón de vida. Aunque como se dijo más
arriba el convento de la Magdalena es una fundación de san
Juan de Ribera, cuyo carisma se centra en la devoción del
Santísimo Sacramento. En el caso del cuadro que presentamos
la Eucaristía esta representada en el centro justo de la
composición. Con lo que el tema del cuadro es una exaltación
del sacramento de la Eucaristía, aunque también
indirectamente del sacramento de la Penitencia, pues es bien
sabido que el arrepentimiento de santa Maria Magdalena es
uno de los temas de meditación y ejemplos para oponerse a
los protestantes. La Magdalena es en el arte cristiano el
símbolo del arrepentimiento por tanto la alusión a la
penitencia y confesión, sacramento cuestionado por los
protestantes. Puede pues, el presente cuadro, interpretarse
como un tratado de dogmática católica en el que se ensalza
la Penitencia como camino de purgación de los pecados y paso
previo a la Eucaristía, Eucaristía como sacramento,
sacrificio, presencia de Cristo y fuente de santificación,
tal y como quedaron definidos en el Concilio de Trento.
Maria Magdalena en el momento de comulgar
esta representada no como merecedora sino como una penitente
vestida de sayal, y la calavera, como representación
ascética de la vanitas, como ya se dijo, y entre las
representaciones de la vanitas aparece la calavera,
enmarcando así el carácter efímero del hombre. Respecto la
imagen del rompimiento de la gloria es representada por un
cielo lleno de ángeles, iluminado por la Luz de Dios y
presentada por ángeles músicos. Pero de entre todos los
ángeles que aparecen en el cuadro nos resulta más
interesante la imagen del ángel situado detrás de la santa,
en posición de protegerla, es evidente que Espinosa pretende
representar la figura del Ángel Custodio. Como ya se dijo,
posiblemente por el auge que en el siglo XVII se inicia a
esta nueva devoción.