Obra de Henri Rousseau
Henri
Rousseau dedicaba mucho tiempo a cada uno de sus cuadros, y
de ahí que su obra sea relativamente escasa.
Estilo de Henri Rousseau
A pesar de
las intenciones "realistas", en la obra de Henri Rousseau
destacan el tono poético, la búsqueda de lo exótico y, sobre
todo, su
estilo naíf, reflejo de una aparente sensibilidad
infantil propia de los artistas con poca o nula formación
académica; esta ingenuidad otorga con frecuencia a sus
trabajos un aspecto involuntario de caricatura. En el caso
del pintor de Laval, es efectivamente su formación
autodidacta junto a una primacía de la fantasía sobre lo
real lo que determina este estilo, de difícil inclusión en
movimientos artísticos de la época. A pesar de desconocer
las técnicas compositivas, logró dotar a sus obras de un
sugerente y complejo colorido, muy elogiado entre sus
seguidores.
Aproximadamente desde 1890 se observa una maduración en su
lenguaje pictórico de Henri Rousseau. Si bien durante toda
su carrera artística Henri Rousseau pintó obras de corte
realista, con frecuencia también dejó que su fantasía se
potenciara hasta casi el
surrealismo. Por ejemplo, en La gitana dormida (1897) se
ve a una mujer durmiendo plácidamente en medio de un exótico
desierto mientras un león la observa muy de cerca; el
paisaje y el león podrían ser una fantasía onírica de la
gitana. En El Sueño (1910) esta potenciación de lo
superrealista es igual de perceptible.
A menudo
se incluye a Henri Rousseau dentro del post-impresionismo
francés. En cualquier caso, se reconoce a Henri Rousseau
un estilo
naíf original y muy intuitivo que le otorga un lugar
destacado en la pintura francesa de finales del XIX y
principios del XX, junto a sus coetáneos
impresionistas,
fauvistas y
cubistas.
Los temas exóticos de Henri Rousseau
Sus
cuadros más conocidos representan escenas selváticas, a
pesar de que él nunca abandonó Francia ni vio una jungla.
Carecen de rigor las historias difundidas por admiradores
suyos sobre un supuesto servicio en el ejército que
incluyera la fuerza expedicionaria francesa a México.
La
inspiración de Henri Rousseau provenía de libros con
ilustraciones y de los jardines botánicos de París, así como
de dibujos de animales salvajes disecados. Henri Rousseau
también había conocido a soldados durante su servicio
militar que habían sobrevivido a la expedición francesa a
México y había escuchado sus historias del país subtropical.
Según el crítico Arsène Alexandre, Henri Rousseau describía
sus visitas frecuentes al Jardín de las Plantas de esta
manera: “Cuando me introduzco en los invernaderos de cristal
y veo las extrañas plantas de tierras exóticas, tengo la
sensación de entrar en un sueño”.
Se
considera que la primera (y la más representativa) de sus
"junglas" es Tigre en una tormenta tropical (1891).
Los paisajes y retratos de
Henri Rousseau
Junto
a sus escenas exóticas hubo una producción simultánea de
imagines topográficas más pequeñas de la ciudad de París y
sus alrededores. Éstas tienen en ocasiones detalles
relacionados con el progreso técnico y científico de la
época: chimeneas de fábricas, aerostatos, dirigibles, postes
de telégrafo, biplanos, etc. Ejemplos de estos paisajes son
Paysage avec le dirigeable "Patrie" (1908), La passerelle de
Passy (1904) y Pêcheurs a la ligne (1908). Estos cuadros, en
los que la vegetación tiene un aire atemporal, representan a
menudo lugares que Henri Rousseau frecuentaba.
Henri Rousseau
afirmó, asimismo, haber inventado un nuevo género
pictórico al que denominó retrato-paisaje, que consistía
en comenzar el cuadro con una vista general de, por ejemplo,
uno de sus lugares favoritos en París, añadiendo luego una
persona en primer plano. Así ocurre, por ejemplo, en su
autorretrato titulado Moi-même (Yo mismo, 1890).
En sus
retratos, Henri Rousseau sean o no retratos-paisajes, los
personajes están rígidos, en pose, casi inexpresivos,
frecuentemente con los ojos muy abiertos y "mirando"
frontalmente al espectador. Si los personajes son varios,
están yuxtapuestos: uno al lado del otro. El paisaje de
fondo, cuando lo hay, parece estar en el mismo plano por la
falta de perspectiva.
Si bien
los nombres de la mayoría de los retratos realizados por
Henri Rousseau no hacen referencia a las personas que
aparecen en ellos, existen excepciones a esta regla (como el
Portrait de la seconde femme de Rousseau), o bien se conocen
indicios que permiten identificar al personaje en cuestión
(en Retrato de M. x, se sabe que la x representa a Pierre
Loti).
Nota sobre La gitana dormida
La gitana
dormida (La bohémienne endormie) es un óleo sobre lienzo
pintado por Henri Rousseau en 1897. La
representación fantástica de un león que acecha a una mujer
que duerme en una noche iluminada por la luna es una de las
obras de arte más reconocibles de los tiempos modernos.
Henri Rousseau
exhibió el cuadro por primera vez en el XIII Salon des
Indépendants e intentó sin éxito venderlo al alcalde de su
ciudad natal, Laval. En lugar de eso, pasó a formar parte de
la colección privada de un comerciante de carbón de París,
donde permaneció hasta 1924. En 1939 fue adquirido por la
señora Simon Guggenheim, quien lo donó al Museo de Arte
Moderno de Nueva York.
El cuadro
ha servido de inspiración para la poesía y la música, y ha
sido modificado y parodiado por varios artistas, a menudo
con el león sustituido por un perro u otro animal. En el
episodio de los Simpsons “Mamá y el arte pop”, Homer sueña
que se despierta dentro de la obra de arte con el león
lamiéndole la cabeza.
Técnica de Henri Rousseau
Henri Rousseau
frecuentemente desconoce u olvida las perspectivas y las
proporciones. En su obra, los
claroscuros no sirven para dar profundidad ni una
impresión de contorno, con lo que sus figuras suelen parecer
"planas".
La técnica
habitual de Henri Rousseau era la de capas de
óleo, comenzando por los cielos y el fondo y concluyendo
con la figuración de los personajes y animales. En algunas
pinturas Henri Rousseau repintó ciertas áreas
(principalmente los follajes de primer plano), motivo por el
que en la actualidad tales áreas se encuentran cuarteadas.
Cuando
Henri Rousseau pintó "junglas" llegó a usar unas cincuenta
tonalidades de verde.
Generalmente el acabado de la superficie es con un
"glaseado", una especie de satinado y/o barnizado,
sabiamente dispuesto que le aporta un brillo equilibrado a
la obra.
En Tigre
en una tormenta tropical (¡Sorprendido!), logró una vía
innovadora con una luz brillante que parece atravesar las
pinceladas de gris claro sesgadas sobre el lienzo.
Henri Rousseau
declaró que no tuvo otro maestro que la naturaleza, aunque
admitió haber recibido algunos consejos de dos pintores
academicistas: Félix-Auguste Clement y Jean-Leon Gerôme.
Crítica y
reconocimiento
En 1866
—época en que Henri Rousseau pintaba
principalmente retratos y escenas parisinas—
expone invitado por los antiacademicistas en
el Salon des Indépendants. El primer cuadro
que expone Henri Rousseau es Soirés au
carnaval (Velada en carnaval). Es entonces
cuando recibe los elogios de
Paul Gauguin; Georges Seurat; Félix
Valloton, que llega a afirmar que las obras
de Henri Rousseau son el Alfa y Omega
de la
pintura); y el crítico Wilhelm Uhde,
quien lo señala en su tratado Cinco grandes
maestros primitivos (Rousseau, Bauchardt,
Bondois, Séraphine, Vivies). Poco a poco
Rousseau logra hacerse reconocer por
pintores vanguardistas como
André Derain y
Henri Matisse; entabla amistad con
Robert Delaunay, Guillaume Apollinaire
y, bastante después, con el español
Pablo Picasso.
En 1905
Henri Matisse elogia el cuadro de Henri Rousseau
titulado El león arrojándose sobre el
antílope expuesto en la primera exhibición
de los
Fauves
En 1907 la
madre de
Robert Delaunay, Berthe, condesa de
Delaunay le compra el cuadro La encantadora
de serpientes.
En 1908
Pablo Picasso encuentra a Henri Rousseau
intentando vender sus cuadros en las calles
de París,
Picasso, ya bastante célebre, reconoce
el genio de Henri Rousseau y le ofrece
un banquete de homenaje ( mitad burlesco,
mitad serio ) en el atelier que el español
poseía en Le Bateau-Lavois.
Legado de Henri
Rousseau

La obra de
Henri Rousseau ha influido grandemente en la
pintura posterior a él.
Exposiciones de las
obras de Henri Rousseau
En 1911, un año después del
fallecimiento de Henri
Rousseau gran parte de sus
obras fue expuesta en la
exhibición inaugural del
grupo
expresionista alemán
Blaue Reiter.
Principales trabajos de
Henri Rousseau
-
Yo mismo (autorretrato y
paisaje) (1890) (Narodny
Galerie/ Galería
Nacional), Praga)
-
Tigre en una tormenta
tropical (¡Sorprendido!)
(1891) (National Gallery
de Londres)
-
La guerra (1894)
-
Gitana dormida (1897)
(Museo de Arte Moderno,
Nueva York)
-
En el bosque (circa
1900) (Museo de Arte de
Zúrich).
-
La libertad invita a los
artistas a participar en
el XXII Salón de Los
Independientes (1906)
(Museo de l'Orangerie,
París).
-
El león en la selva
(1906)
-
El reposo del león
(circa 107)
-
La encantadora de
serpientes (1908)
-
Vista del puente de
Sèvres (1908)
-
Retrato de M.x (=Pierre
Loti) (1910) (Kunsthaus
de Munich)
-
El sueño (1910)