Biografía de Tiziano Vecellio o Ticiano
Tiziano
Vecellio o Vecelli,
conocido
tradicionalmente en
español como Tiziano o
Ticiano (Pieve di Cadore,
Belluno, h. 1485 -
Venecia, 27 de agosto de
1576), pintor italiano
del Renacimiento, uno de
los mayores exponentes
de la Escuela veneciana.
Tercera parte de 5
Una, dos , tres, cuatro , cinco
Obra de Tiziano
La carrera artística de
Tiziano fue muy
dilatada, con una
producción grandiosa, la
mayoría por encargo. En
este pintor se puede
comprobar perfectamente
el cambio de status
producido durante el
Renacimiento,
pasando de ser artesanos
a convertirse artistas,
reconocidos socialmente.
La temática tizianesca
es también amplia,
retrató a la clase
dirigente de su época,
recibió encargos de
comunidades religiosas y
de la nobleza, pintó
paisajes, reflejó el
clasicismo renacentista
y anticipó algunas
cualidades del Barroco.
En general, podemos
dividir su producción
pictórica en tres
grandes temas: la
pintura religiosa,
las escenas
mitológicas y los
retratos. Estas
categorías no son
compartimentos estancos,
debido a que se vieron
entrelazadas en muchas
ocasiones, como los
casos de los retratos de
personajes reconocibles
dentro de escenas
mitológicas o
religiosas.
Pintura religiosa
de Tiziano
El conjunto de pintura de temática religiosa de Tiziano sería suficiente por sí misma para extender la fama de buen pintor. La Asunción de los Frari, por ejemplo, terminada sobre los treinta años del autor, supone una auténtica obra maestra en la que aporta la novedad de unir sus tres diferentes planos compositivos mediante una luz muy viva, con la que además dota de mayor dramatismo a la escena. En el Políptico Averoldi (Iglesia de los Santos Nazario y Celso de Brescia) resolvió un espacio estrecho colocando grandes figuras, sin dar sensación de ahogo. Su Cristo se inspira en el Laocoonte y San Sebastián en un "esclavo" de Miguel Ángel, es decir, en figuras muy clásicas, a las que añade un original efecto nocturno roto por las primeras claridades del amanecer, con lo que consigue de nuevo unir dos planos: la tierra y el cielo, ambientados por una atmósfera de misterio muy apropiada.
Composiciones suyas como la Anunciación, la Dolorosa o la María Magdalena de las que hace varias versiones, pasaron enseguida al repertorio de otros pintores y fueron constantemente copiadas.
Los donantes de las obras religiosas ya no se conformaban en ese momento histórico con hacerse presentes en los cuadros, sino que quieren aumentar su importancia dentro de las escenas y con Tiziano lo lograron. Los miembros de la familia Pesaro, en su retablo de los Frari, están pintados de mismo tamaño y con el mismo esmero que las figuras sagradas. En el Retrato votivo de la familia Vendramin (National Gallery de Londres) ya protagonizan por completo el tema, en el que lo único sagrado se reduce a la imagen de la Santa Cruz. En La Gloria (Museo del Prado) encargada por Carlos V en 1551 y que le acompañó en su retiro en Yuste se reconocen a varios familiares del emperador e incluso el propio Tiziano ocupando un lugar elevado junto a la Santísima Trinidad.
Mención aparte merece
la pintura religiosa que
trató al final de su
vida, todos relacionados
con el tema de la
Pasión de Cristo. No
sólo se puede observar
la evolución técnica de
los mismos temas sacros
pintados en su juventud
y su vejez, sino sobre
todo la búsqueda de
profundidad en la visión
religiosa. Las escenas
se vuelven más
descarnadas y se van
desnudando de lo
accesorio para quedarse
con la esencia. En el
primer Santo Entierro
de
1528 (Museo del
Louvre) su personajes
aún depuran una cierta
dulzura influencia de
Rafael mientras en
el Santo Entierro
de
1566 (Museo del
Prado), la esquina del
sepulcro nos introduce
violentamente en la
escena, agitada por el
cuerpo ladeado de Cristo
y por los movimientos
trágicos de los
protagonistas. En esta
el paisaje ha
desaparecido y los
colores se han vuelto
más agrios.
Ejemplos notables
-- Pala Pesaro - Óleo sobre lienzo, 385 x 270 cm, Basílica de Santa María Gloriosa dei Frari (Venecia).
-- Magdalena penitente - Óleo sobre lienzo, 85 x 68 cm, Palacio Pitti (Florencia).
-- Salomé - Óleo sobre lienzo, 87 x 80 cm, Museo del Prado (Madrid).
-- Santo Entierro - Óleo sobre lienzo, 137 x 175 cm, Museo del Prado (Madrid).
Pintura mitológica
de Tiziano
Venecia como ciudad surge después de la caída del Imperio Romano, por lo que carece de ruinas y pasado "clásico". Así que las fuentes de los pintores venecianos siempre fueron los textos literarios y en ellos se inspiró Tiziano para sus escenas mitológicas. La pintura de corte clásico con escenas mitológicas o bucólicas son parte importante del conjunto de su obra y se encuentran presentes desde el inicio de su carrera. Fue, entre los años 1517 y 1522, el momento de sus grandes obras mitológicas por encargo de Alfonso I de Este para la decoración de la llamada Cámara de alabastro de su castillo de Ferrara. La serie de las Bacanales son tres: La ofrenda a Venus (Los amorcillos) y la Bacanal, ambas en el Museo del Prado y Baco y Ariadna en la National Gallery de Londres. Las de Madrid están inspiradas en Ovidio y Catulo y la de Londres en Filostrato.
Su arte pagano, fuertemente hedonista, se sirve de los mitos clásicos para hacer la vida más amable y alegre. Sus Danae son bellas mujeres que aguardan en el lecho y sus Dianas desnudos voluptuosos corriendo por la naturaleza. Venus aparece en varias ocasiones presidiendo sus composiciones, primero como simple diosa del amor acompañada por Cupido, y luego la mayor parte de las veces acompañada por un organista y un perrito, restándole lirismo a la escena. Las diosas suelen ser pintadas yaciendo en lujosos interiores con un fondo abierto donde se divisa un cuidado jardín.
Con los años, el sentido lúdico de estas pinturas mitológicas se torna en acción y dramatismo, representando también los castigos y la tragedia. Ejemplos son la serie de los "condenados" encargada por María de Hungría y el Castigo de Marsias (Museo Estatal de Kromeriz), donde el acento se pone en la crueldad feroz del castigo. Además la técnica de colorido difuso y tornasolado pone mayor patetismo a la representación.
Ejemplos notables
-- Baco y Ariadna
- Óleo sobre lienzo, 175 x
190 cm, National Gallery
(Londres)
-- Venus y Adonis - Óleo sobre lienzo, 186 x 207 cm, Museo del Prado (Madrid)
-- El rapto de Europa - Óleo sobre lienzo, 185 x 205 cm, Museo Isabella Stewart Gardner (Boston).
-- Castigo de Marsias - Óleo sobre lienzo, 212 x 207 cm, Museo Estatal (Kromeriz).
Retratos de Tiziano
Como
retratista,
Tiziano
alcanzó fama
ya en su
juventud.
Este género
pictórico,
al que
dedicó la
mayor parte
de su
producción,
fue el que
le abrió las
puertas de
la
aristocracia
europea.
Según Harold
E. Wethey,
crítico muy
severo, son
ciento
diecisiete
los retratos
de Tiziano
que han
llegado a
nuestros
días
Otros tantos
le han sido
atribuidos
por los
historiadores,
a los que
hay que
añadir los
treinta y
cinco de que
nos hablan
los
testimonios
documentales
y que se han
perdido.
Vasari, que
no era
demasiado
adepto al
arte
veneciano,
le
consideraba
un
"excelentísimo
pintor en
esta parte
(del arte)"
Hay que tener presentes los retratos quattrocentistas de Bellini y los de Giorgione, más líricos, para comprender la revolución que supuso el estilo de Tiziano en la retratística. El pintor pretendía, además de reflejar de modo verosímil el aspecto físico de sus modelos, plasmar sus condiciones sociales y, sobre todo, sus valores morales. Una nueva relación entre la figura y el espacio le ayudó a dotar de contenido a la imagen estática.
En
Venecia, el
tipo de
retrato
habitual era
el de busto,
más
apropiado
para decorar
los
interiores
de las
viviendas.
Los retratos
venecianos
generalmente
tenían el
fondo neutro
o con algún
elemento
alusivo al
retratado.
Tiziano usó
estos mismos
modelos y
empleó sobre
todo el que
sitúa a la
figura con
un paisaje
al fondo. De
su etapa
juvenil
pueden
destacarse
el
Ariosto
y La
Schiavona
(National
Gallery de
Londres),
entre los de
fondo
neutro, y el
de la
duquesa
Eleonora
Gonzaga
(Galería
Uffizi),
Pablo III
(Museo
de
Capodimonte)
e Isabel
de Portugal
(Museo del
Prado),
entre los de
paisaje al
fondo.
Otra de sus innovaciones es el uso del retrato de cuerpo entero. Los ejemplos más sobresalientes son los retratos de los monarcas Carlos I y Felipe II, pintados de este modo en varias ocasiones, bien de pie, bien sentados. Los retratos no solo procuran reflejan el símbolo estatal que dichas personalidades reales encarnan; Tiziano les añadió, además, expresiones de cercanía humana.
Son curiosos los retratos de niños, debido a que fuera de las representaciones religiosas es verdaderamente poco común encontrarlos. Tiziano los hizo aparecer varias veces acompañando a sus progenitores (como en la recientemente recuperada Retrato de una señora y su hija). Incluso existe un retrato con una niña como única protagonista: Clarisa Strozzi (Museo Estatal de Berlín), donde aparece de tamaño natural ocupando el centro de la composición con su perrito y un paisaje de fondo.
Ejemplos notables
-- Retrato de mujer (La schiavona) - Óleo sobre lienzo, 117 x 97 cm, National Gallery (Londres).
-- Emperatriz Isabel de Portugal - Óleo sobre lienzo, 117 x 93 cm, Museo del Prado (Madrid).
-- Emperador Carlos V - Óleo sobre lienzo, 205 x 122 cm, Alte Pinakothek (Múnich).
-- Clarisa Strozzi - Óleo sobre lienzo, 115 x 98 cm, Museo Estatal (Berlín)
Estilo y técnica pictórica de Tiziano
Existen dos épocas diferenciadas sucedidas en el tiempo en cuanto al desarrollo estilístico de Tiziano debido tanto a su evolución personal como a la de la propia pintura del Renacimiento, que en pleno Cinquecento buscaba ámbitos nuevos más alejados del clasicismo inicial.
El dibujo de Tiziano
Los orígenes creativos de Tiziano se
encuentran influenciados por su maestro
Bellini y por Giorgione. La influencia de
este último fue tan crucial para Tiziano que
forma parte del problema de autoría de las
obras de
Giorgione. El trabajo conjunto de ambos
artistas en la Fondaco dei Tedeschi,
en
1508, los unió artísticamente. Sin
embargo, existen diferencias, como puede
comprobarse en los grabados de dichos
frescos, ya que Tiziano se apartaba de la
concepción espacial de su colega. Resolvió
con inspiración más toscana las relaciones
entre las figuras y la arquitectura que las
ambientan. Esta inspiración, ajena al
círculo veneciano, puede proceder de
Fra Bartolomeo della Porta, a quien
Tiziano conoció durante su estancia en la
ciudad adriática en
1506.
A pesar de estas influencias externas y de la muy marcada personalidad artística propia del joven pintor, la obra de Giorgione fue para él fundamental, ya que utilizó su mismo lenguaje expresivo e incluso, desde la muerte prematura de Giorgione, en 1510, se consideró su heredero espiritual y con toda naturalidad se encargó de terminar las obras que tenía empezadas.
La personalidad artística de Tiziano fue formándose con peculiares características; sobre el sustrato de giorgionismo se fueron sedimentando notas propias de clasicismo, mediante una íntima unión, auténticamente renacentista, entre razón y sentimiento. Le condujo a encontrar el ideal de belleza figurativa armonizada entre la serenidad compositiva y las vibraciones cromáticas que proporcionan los amplios planos de color. En este periodo inicial, Tiziano ejecutó sus obras con un dibujo más cuidado. Las líneas están mejor trazadas y el dibujo es puro y sobrio, dando mayor empaque a las figuras. El pintor realizaba ya desde un principio bocetos o dibujos preparatorios de manera poco frecuente. Estos bocetos, realizados con tiza, carboncillo o tinta y pluma, eran posteriormente desechados para pintar directamente sobre la tela. Las obras de su primera época ya marcan el paradigma del conjunto de su producción: cuadros religiosos como el Noli me tangere (National Gallery de Londres), figuras femeninas rotundas y plenas como Amor sacro y amor profano (Galería Borghese) y retratos como el de Ariosto (National Gallery de Londres), con el que señala el prototipo de retratos de busto entero
