Las catedrales de España son las iglesias católicas donde el obispo diocesano tiene su sede, su cátedra, y que están situadas en territorio español. Son parte importantísima del Patrimonio Histórico Español y poseen gran valor histórico, religioso y arquitectónico. Durante siglos, conformaron las ciudades convirtiéndose en su referente. Así se señala en el Plan Nacional de Catedrales que pretende proteger y conservar 91 templos, entre catedrales, concatedrales, antiguas catedrales y una iglesia significativa, la Sagrada Familia.
Se llama concatedral al templo de la segunda ciudad diocesana, cuando la sede episcopal está compartida entre dos ciudades.
Estos templos tienen grandes dimensiones y precisaron enormes recursos para su construcción. Habitualmente su edificación se extendió a varios siglos, por lo que suelen ser el resultado de distintas épocas y estilos arquitectónicos.
El comienzo de la construcción se hacía por la cabecera del templo y se consagraba el altar mayor para la celebración del culto. Después se continuaba con el crucero y las naves. Así los estilos más tardíos (barroco y neoclásico) se desarrollaron con la edificación muy avanzada, y dada la necesidad de mantener el estilo arquitectónico del proyecto primitivo, los arquitectos de los estilos tardíos las ampliaron diseñando estancias completas y fachadas nuevas, para proyectar con mayor libertad y sin condicionantes.
La construcción se financiaba bien con recursos de la diócesis a través del cabildo, o con recursos del obispo, o con aportaciones reales o con donaciones de los fieles. Por tanto a mayor diócesis y más significación de la ciudad correspondía habitualmente una catedral más importante.


